martes, noviembre 14

Cuerpos en red III

Linaje

En su cuerpo estuvieron contenidos los nuestros.
Nacimos, nosotras, el día de su primer aliento.
Ella fue habitación hasta que tuvimos –cada una– su propia hechura;
habitantes –todas– de la profundidad de su sexo.
Nuestra infancia permeada por su voz, su costumbre y su huella en la consciencia.
Mi carne

            –la memoria–
            narrada ahora por la perpetuidad de su silencio.

[Abuela murió en una sucia cama de hospital sin que ninguna de nosotras quisiera evitarlo; sí, se desea la muerte cuando el cuerpo ya no puede andar, cuando el dolor es crónico y muy fuerte. Abuela murió envuelta en su culpa y remordimientos. Abuela murió en brazos de mi hermana. De tantos hijos ninguno tuvo tiempo de hacerse presente. Abuela murió y me exigieron reconocer su cuerpo; luego me entregaron su cadáver. Elegí la funeraria y velé sus restos en medio de mi llanto. Abuela murió y nosotras entendimos muchas cosas.]




1 comentario:

Erasmo López dijo...

EL texto de Abuela murió tiene algo de raíz y de profundidad que a todos nos pega. La muerte nos remite al cuerpo y a la fragilidad de éste. A veces no soportamos su finitud, otras no soportamos la infinitud de la presencia.