sábado, septiembre 21

Otra vez tú












Otra vez tú
y tus apariciones lejanas.
De nueva cuenta el insomnio,
los nervios,
la voz que te acompaña.
Otra vez tú y mi miedo a pronunciarte,
a jugar con tu recuerdo y pretender que te toco cuando me da la gana.
Otra vez tú.
Tú y la confusión.
Tú y el viaje.
Tú y la lluvia tibia.
Tú y mi mar
                      y mi furia
                                         y el olvido.
Tú y la indiferencia. Tú y el silencio.
Tú y la tinta derramada por todo mi cuerpo que siempre me recordará tu piel.
Ay, tú y todas mis yo.

Tú y mi nombre que muere de a poco y de distancia.

viernes, septiembre 20

miércoles, septiembre 18

Mutilaciones III












El cuerpo me reclama tanto llanto
ya no siente como antes,
evita las emociones,
ni siquiera el libido se muestra interesado.
Las lágrimas se agotaron de andar mi ánimo.
Y se marcharon.
Ya no queda nada que pueda derramar,

salvo mi sangre.

lunes, septiembre 16

Mutilaciones II












Dejo de reconocer tu silueta
—acaso tu sonrisa—.
Dejo de permanecer en silencio
ante el ataque de todos tus fantasmas.
Me sé rota para siempre,
y al mismo tiempo
con piezas añadidas
—algunas veces—
halladas durante la reconstrucción de mi holocausto.
Sé que maté algo,
que me arranqué un trozo,
que quedé incompleta,
pero al final de todo
tengo claro que sobreviví

a nuestro amor y a tu destierro.

sábado, septiembre 14

Mutilaciones I
















Mi nombre:
sustantivo femenino
que intento tantas veces
cambiar por uno indeterminado
                                   —andrógino—
                                               que despiste al enemigo.
Mi rostro:
una situación incómoda
                        que clama justicia
                                   sin caer en feminismos de ultranza.
La mirada:
una eterna interrogante
                                   que cuestiona
                                               [hacia dentro y para afuera]
                                                           la existencia de equidades.
Mi cabello:
que cae al suelo derrotado
            cuando protesto contra toda lógica y genética,
                                   por esta condición de género,
                                               y mutilo el atributo típico
                                                           que cuelga por mi espalda.

jueves, septiembre 12

Urticaria











Traigo mis recuerdos en la piel
—escritos con tinta—
Echaron raíces de por vida
o hasta que los ingieran los gusanos…
pero antes que eso,
mi memoria los aviva,
atiza la brasa que me late por todo el cuerpo
y los recuerdos inflaman cada rincón que habitan.
Y te pienso:
mientras atiendo esta urticaria
y la lluvia me recuerda viejos tiempos.

viernes, julio 12

Deseo bíblico















Hubiera querido encontrar en tu abrazo
la sonoridad de mi alma
pero eres címbalo que retiñe

y yo, no soy nada. 

martes, julio 9

Hubiera















Hubiera querido morir un poco
o quizá matarlo a él.
Hubiera preferido olvidarlo
o quizá lavar su recuerdo en el río.
Hubiera sido mejor no tocar su piel reptilia
o quizá arrancársela a punta de llantos.
Hubiera hecho todo para provocar uno de sus suspiros
o quizá cortado de tajo su voz, su misterio.
Hubiera deseado no amarlo
o quizá…
                        …
                                   …
                                                …
                                                           …


sábado, julio 6

Mutilaciones VI















Niegas tu belleza,
por una razón inagotable,
más allá del entendimiento o la voluntad,
es la manera más corriente de evadir la mirada del reflejo,
de contener la rabia
y los porqués de una soledad inalienable:
Si bajas la guardia
–te lo dicta la experiencia–
podrías quebrarte en medio de incógnitas sin resolutiva,
entre anhelos que ignoras si son realmente tuyos.

Sobrevives así con la explicación elaborada de tu falta de belleza. 

martes, julio 2

Continuación
















Se nos acaba la eternidad*, Difunto
pero la sensación de que nos volveremos a encontrar, continúa.


*inspirado en Jaime Sabines.

lunes, junio 24

Génesis
















En el principio, Dios creó el llanto.
De cada lágrima brotó una serpiente
Y cada gota se hizo sal hasta poblar el mar
Y el mar nos empujó tan fuerte

que nos hicimos extranjeros. 

viernes, junio 14












Y yo que todo lo sustraigo
que lo saco de contexto
para luego tergiversarlo.
Yo que soy simple latido asistólico
sin eco;
con las cavidades del espíritu
las grietas que trae de nacimiento.
Yo que soy palabra arcaica
que sueña con ser un neologismo.
Yo: impronunciable.
Yo: perenne. Yo: inasible;
inmutable al tiempo que cambiante.
Yo que tan sólo habito
el imaginario colectivo.
Yo hermafrodita, antropófaga.
Yo: plagio mítico.
Yo: Dios, quizá Diosa.
Única.
Todopoderosa.
Hacedora del cielo y de la tierra.

Yo: falacia insostenible. 

lunes, junio 10

Culpable
















Existe una condena tácita en el aire,
una que se vive de forma silenciosa
[violentamente callada]
comprimida en la médula de la consciencia,
atrapada en una malsana tradición ancestral
y resulta
hoy, a mis treinta años,
que soy culpable
de los hombres que no lo son
de los que abandonan o golpean
porque no elegí adecuadamente el cromosoma ideal
porque soy “equis-equis”
porque la liberación femenina es “mera provocación”
y ahora no sólo tengo un perfil ejecutivo
sino también una pila de trastes esperando en la casa
y la educación de los hijos
y los pisos o ropa que lavar
porque mi independencia crea holgazanes,
porque mi libertad es pretexto para condena,
y soy culpable –dicen–
porque no guardo silencio,
porque digo lo que pienso,
y sí, soy culpable –grito–
de pensar,
de renacer,
de alzar la voz y reír a carcajadas
porque mi vida es mía
porque no admito posesiones.
Soy culpable, sí
                        de elegir mi libertad por encima de todo.



domingo, junio 9











¿Qué si paso la vida haciendo que olvido?
¿Qué si nunca fui recuerdo?

Recuerdo alterado













Desgasté los ojos,
mi lengua,
los dedos,
el aliento,
mi rostro…
por tanto pronunciar,
contener,
reprimir,
tolerar...
tu nombre.

Y no queda nada.
Se rompió mi voz,  
el llanto,
las ganas,
la esperanza;
perdí el rumbo,
el abecedario.

Ahora sólo queda tu recuerdo alterado,
amarillento,
semiolvidado,
y yo
[que tan sólo soy yo]
sin nada más que aire,

sin algo más que silencio.