sábado, enero 8

XVII


¡Piedad!

Para este insomne alucinado por tu cuerpo.

Para este ser despojado de esencia,
evocaciones y hasta sexo.
Detente a contemplar la sinceridad deforme
de éstas carnes; imperfección hermosa
cubriendo mis adentros.
Palpa, sin miedo,
la realidad de este sueño…
Eres, porque dentro tuyo,
soy yo quien está siendo.

1 comentario:

David dijo...

de verdad que al encontrarme con un texto como este es inevitable pensar en los sentimientos (recurrentes) de la pasion y la locura, el perder el poder de la autonomia para convertirte en un ente que solo vive para otra persona. inevitablemente me gusta perder ese control.