Mi cabello se acerca a una
longitud peligrosa.
Se desliza por mis hombros, por
mi espalda.
Insiste en caer delante de mis
ojos,
[adelantarse a la mirada, a la
contemplación del mundo]
en acercarse al borde de mis
labios,
en una provocativa sensación de
amenazadora omnipresencia.
Me incita a desnudarme de él,
a despojarlo de sus casi 65
centímetros de impertinencia;
[a mirarlo en el espejo y
derrotarlo
en un combate donde soy sin él,
donde soy conmigo].
A disminuirlo al punto de hacerlo
una vaga sombra.
Quizá un buen día.
Quizá el calor, la primavera.
Quizá la vida.
Quizás yo…
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By: Chema Madoz |
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